LA CASA DE PAPEL

Título:
 La casa de papel
Autor: Carlos María Domínguez
Idioma original: Español
Editorial: Editorial Periférica
Año publicación/edición: 2002/2025
Páginas: 112



Sinopsis oficial:
Tras una muerte que podría calificarse de libresca, atropellada mientras hojeaba un volumen de Emily Dickinson, una profesora de la Universidad de Cambridge es la destinataria póstuma de un ejemplar de La línea de sombra, de Joseph Conrad. El insólito libro está cubierto de cemento y va a parar a las manos del compañero argentino de departamento que ha asumido las clases de la desdichada Bluma Lennon. Intrigado por el extraño paquete, que proviene de Uruguay, el narrador inicia una pesquisa que lo llevará de vuelta a su continente para ir descubriendo poco a poco qué relaciones azarosas unen la muerte de su colega, el ejemplar encementado y la estela de un misterioso coleccionista de libros consumido por su pasión.

Recuperamos esta nouvelle letraherida y encantadora –publicada por primera vez, con inmenso éxito, hace más de veinte años y traducida desde entonces a más de veinte lenguas– que atrapará a toda alma bibliófila que se precie.

Opinión:

En la primavera de 1998, Bluma Lennon compró en una librería del Soho un viejo ejemplar de los poemas de Emily Dickinson, y al llegar al segundo poema, sobre la primera bocacalle, la atropelló un automóvil.

Así de sugerente empieza esta pequeña novela, La casa de papel, donde se nos habla de libros, de la pasión que despiertan, de lo que significan para los lectores: desde ser motor de cambio y enriquecimiento cultural hasta objetos de colección y obsesión desmesurada. De cómo pueden marcar destinos, unir a personas e, incluso, favorecer cierto traspaso de la fina línea de la cordura para entrar en zonas incomprensibles para muchos. Todo esto y más sobre el mundo literario se aúna aquí con cierto toque de misterio y expectación en una trama donde seguimos a un profesor de la Universidad de Cambridge que ha de hacerse cargo de los cursos de Bluma Lennon, profesora que ha fallecido en una situación un tanto peculiar: atropellada mientras leía un poemario de Emily Dickinson. Al poco de acoger el trabajo de su difunta compañera, llega un paquete dirigido a ella con un ejemplar de La línea de sombra de Conrad con pegotes de cemento y con una dedicatoria de Bluma para un tal Carlos. El sobre con el ejemplar procede de Uruguay y, ante la intriga e incomprensión que le suscita este ejemplar encementado, nuestro profesor decide que podría visitar su tierra (Buenos Aires) y aprovechar para ir a Uruguay, indagar un poco sobre la procedencia de este libro e intentar devolvérselo a quien lo hubiese enviado. En esas nos embarcamos con él e iremos tras la búsqueda de Carlos Brauer, un coleccionista de libros cuya pasión desmedida por los mismos, y por su enorme biblioteca personal, lo lleva a realizar conductas imprevisibles y sorprendentes.

Todos los años regalo no menos de cincuenta ejemplares a mis estudiantes, pero no consigo dejar de sumar una nueva estantería, otra doble fila; avanzan por la casa, silenciosos, inocentes. No logro detenerlos. [...] Me pregunté muchas veces por qué conservo libros que solo en un futuro remoto podrían auxiliarme, títulos alejados de los recorridos más habituales, aquellos que he leído una vez y no volverán a abrir sus páginas en muchos años. ¡Tal vez nunca!

En esta pequeña historia el significado de los libros está siempre muy presente, pero no hay que olvidar cómo atrapa también el misterio que enfunda todo: ¿Por qué un libro lleno de cemento? ¿De dónde viene y cuál es el cometido de este envío? El autor maneja muy bien este misterio y llena de simbolismo su historia con ciertos elementos en los que se centra. Los libros para los apasionados lectores pueden ser una obsesión y locura, pero también representar una estructura firme, duradera y protectora en sus vidas. Me ha llevado a reflexionar sobre el poder que los libros tienen en mí y el significado que yo les doy. También me he sentido identificada con las ideas que expresa sobre cómo nos hacen sentir o cómo nos relacionamos con ellos; incluso, se trata el espacio físico que ocupan en nuestra vida.

A menudo es más difícil deshacerse de un libro que obtenerlo. Se adhieren con un pacto de necesidad y olvido, tal si fueran testigos de un momento en nuestras vidas al que no regresaremos. Pero, mientras permanezcan ahí, creemos sumarlos.

Libro para bibliófilos. Ha sido un placer no solo leerlo hallando esas sensaciones que tienen en común muchos lectores, sino también reflexionando con las cuestiones de índole literario y del mundo editorial y librero —son sus más y sus menos—, así como con la buena cantidad de referencias literarias que se dejan caer entre estas páginas.

Habían rutilantes estrellas en el mapa de las letras, tipos que de la noche a la mañana se cubrían de dinero con libros pésimos, amparados por las editoriales, los suplementos, el marketing, premios literarios, películas horribles y las vidrieras de las librerías, que cobraban sus espacios de exhibición.

En fin, recomiendo esta pequeña obra que he disfrutado y que me ha permitido acercarme a este autor argentino (afincado en Uruguay) del que no había leído nada, dejándome con curiosidad por descubrir más de sus obras.

Podría decir, sin embargo: «Siguen siendo mis amigos. Me dan abrigo. Sombra en el verano. Me protegen de los vientos. Los libros son mi casa».

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