COSAS PEQUEÑAS COMO ESAS
Título: Cosas pequeñas como esas
Autora: Claire Keegan
Traducción: Jorge Fondebrider
Idioma original: Inglés
Editorial: Eterna Cadencia
Año publicación/edición: 2021/2024
Páginas: 96
Autora: Claire Keegan
Traducción: Jorge Fondebrider
Idioma original: Inglés
Editorial: Eterna Cadencia
Año publicación/edición: 2021/2024
Páginas: 96
Sinopsis oficial:
Invierno de 1985 en un pequeño pueblo irlandés. Bill Furlong es un hombre amable y un trabajador infatigable, vende carbón y madera. Su única preocupación es que a su esposa y a sus cinco hijas no les falte nada. Lleva una vida tranquila y rutinaria, hasta que un día, mientras entrega un pedido en el convento del pueblo, se involucra en una situación que le devuelve otra imagen de su pasado, dejándolo en medio de una encrucijada definitiva: por un lado, seguir su instinto de autopreservación y mirar hacia abajo, por el otro, actuar con coraje y hacer lo correcto, sin importar las consecuencias.
Claire Keegan, una de las voces más potentes de la literatura irlandesa contemporánea, se detiene con perspicacia en esas pequeñas cosas que hacen la diferencia y construye una novela de una delicadeza conmovedora.
Opinión:
Las monjas del Buen Pastor, a cargo el convento, dirigían allí una escuela de formación para niñas que les proporcionaba una educación básica. También dirigían un exitoso negocio de lavandería. Poco se sabía sobre la escuela de formación, pero la lavandería tenía una buena reputación: restaurantes y casas de huéspedes, la residencia de ancianos y el hospital, y todos los sacerdotes y familias acomodadas enviaban allí lo que tuvieran para lavar. Según los informes, todo lo que se enviaba, ya fuera un montón de ropa de cama o apenas media docena de pañuelos, volvía como nuevo.
Bill Furlong vive en un pueblecito irlandés, es un buen trabajador, un buen esposo y un buen padre. En el invierno de 1985 se percata de lo que se oculta en el convento del pueblo (algo que también lo conectará con su pasado). Este conocimiento supondrá para él una lucha no solo consigo mismo —por lo que hace versus lo que podría realmente hacer—, sino también con aquello que está establecido y que nadie parece dispuesto a querer cambiar.
También se decían otras cosas sobre el lugar. Algunos sugerían que las alumnas de la escuela de formación, como se las conocía, no eran alumnas de nada, sino chicas de moral dudosa que pasaban sus días siendo reformadas, cumpliendo una penitencia mediante el lavado de las manchas de la ropa sucia, por lo que pasaban todos los días, desde el amanecer hasta la noche, trabajando.
Claire Keegan en Cosas pequeñas como esas nos lleva a lo que había detrás de las lavanderías de la Magdalena en Irlanda. Estas lavanderías eran instituciones dirigidas y financiadas por la Iglesia católica junto al Estado irlandés. El horror y la crueldad siempre rondan cerca, por mucho que se oculte, y gracias a voces que han denunciado las atrocidades y el infierno que durante años padecieron muchas mujeres y sus hijos en estas lavanderías, estos hechos han salido a la luz. A mí esta obra me ha servido para conocerlos, ya que no tenía conciencia de ellos.
Otros juraban que no era más que un hogar para madres y bebés, donde muchachas solteras, comunes y corrientes, entraban para esconderse después de dar a luz, diciendo que era su propia gente la que las había mandado allí luego de que sus hijos ilegítimos fueran adoptados por estadounidenses ricos o enviados a Australia, y que las monjas se hacían de un buen dinero colocando a esos bebés en el extranjero, industria que funcionaba bien.
La escritura de Keegan me ha gustado muchísimo. En pocas páginas y de manera sensible, delicada pero sin floritura alguna, con un estilo sencillo y cercano nos lleva de la mano del protagonista para que vayamos junto a él descubriendo el fondo oscuro del que se percata en el convento, aquello que lo inquieta y perturba, y que también puede conectar en cierta forma consigo mismo y con su pasado. Me parece que la autora conjuga a la perfección la crudeza con la sensibilidad; la sencillez con la complejidad que nos envuelve al hablar sobre los comportamientos humanos y sobre hechos que pueden parecer que salen de películas de terror. Su texto se concentra mucho en descripción de momentos y en diálogos que se alzan como si nada, pero cargados de significado, y que dejan en el lector muy claro lo que se está cociendo debajo de lo que se nos está contando.
Algunas noches, Furlong yacía allí con Eileen, conversando sobre cosas pequeñas como esas. Otras veces, después de un día de levantar objetos pesados o de retrasarse por una pinchadura y empaparse en la carretera, volvía a casa, comía hasta quedar satisfecho y se acostaba temprano, luego se despertaba en medio de la noche para encontrar a Eileen profundamente dormida a su lado, y allí se quedaba con la mente dándole vueltas en círculos, inquieto, antes de que finalmente tuviera que bajar y poner el agua para el té. Se paraba entonces, con la taza junto a la ventana, mirando las calles y lo que podía ver del río, las pequeñas escenas de lo que sucedía.
Interesante también sacar diferentes reflexiones acerca de la idea de "Cosas pequeñas como esas", que quizás podría entenderse de muchas formas. En mi caso, por ejemplo, me ha llevado a pensar en muchas pequeñas cosas que nos rodean a las que merece la pena atender, y que suelen pasar desapercibidas (se puede ver en las descripciones que hace la autora de momentos simples del día a día, de la observación del entorno y de la situación de las personas que rodean a uno, etc.; parece hacer hincapié constante en la importancia de ese mirar y ver las cositas pequeñas, para alcanzar a comprender los matices importantes que se desprenden de ellas). También podría relacionarse esas cosas pequeñas con nuestros pequeños actos, pequeñas cosas que podemos hacer y que podrían resultar grandes por las diferencias que pueden marcar en la vida de otros. Esos pequeños pasos valientes que pueden asentar nuevos y mejores caminos, rompiendo con lo establecido por algunos y que las masas siguen por falta de visión, por miedo o por resignación. El mirar por los demás, la bondad frente a la insensibilidad y la frialdad, se dejan ver... Supongo que cada cual podrá sacar diferentes ideas de este texto; pero, sin duda, la autora deja bien claro qué denuncia y de qué forma actúa su protagonista frente a ello.
Se preguntó qué sentido tenía estar vivo sin ayudarse los unos a los otros. ¿Era posible seguir adelante a lo largo de todos los años, de décadas, de toda una vida, sin ser lo suficientemente valiente como para ir en contra de lo establecido y, sin embargo, llamarse cristiano, y enfrentarse al espejo?
Libro de corta extensión, aparentemente pequeño, pero inmenso por su significado, por lo que transmite al lector y por el acontecimiento histórico que denuncia.
La última lavandería de la Magdalena fue cerrada no antes de 1996. No se sabe cuántas niñas y mujeres fueron escondidas, encarceladas y obligadas a trabajar en estas instituciones: 10.000 es una cifra modesta (30000 puede ser una cifra más precisa). La mayoría de los registros de las Lavanderías de la Magdalena fueron destruidos, perdidos o vueltos inaccesibles. Rara vez se reconoció de modo alguno el trabajo de esas niñas o mujeres. Muchas perdieron a sus bebés. Algunos perdieron sus vidas o las vidas que pudieron haber tenido.Extracto de Nota sobre el texto.
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