¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

Título: 
¿De quién es la culpa?
Autora: Sofia Tolstaia
Traducción: Marta Rebón
Idioma original: Ruso
Editorial: Xordica
Fecha de publicación/edición: escrita en 1892-93, publicada en 1994/2019
Páginas: 173


Sinopsis:
La joven Anna disfruta desplegando su atractivo entre los muchachos de su edad. Y se deja querer, sobre todo por Dmitri, que se siente atraído por ella. Pero finalmente es un viejo amigo de su madre, el príncipe Prózorski, de treinta y cinco años, con el que se casa. Anna sueña con el amor puro, espiritual, y piensa que ha tomado la decisión correcta al elegir a este hombre que, hasta no hace mucho tiempo, parecía locamente enamorado de ella y la visitaba en cuanto tenía ocasión. Pero una vez casada, la desilusión no tarda en llegar: vive desconcertada ante los cambios de humor de su marido, sufre al encontrarse con sus antiguas amantes, y los celos mutuos y las dudas convierten la vida matrimonial en un infierno.
Sofia, la esposa del gran escritor ruso Lev Tolstói, escribió esta novela como respuesta literaria a Sonata a Kreutzer, publicada en 1889. La autora interpretó esta obra como un ataque público y despiadado contra ella, donde su marido reflejó como en un espejo las tumultuosas relaciones de su matrimonio en la pareja protagonista. 
¿De quién es la culpa? revela el talento literario de una gran escritora, una mujer que vivió a la sombra de un genio. 

Opinión:
Anna, es una jovencita que está recién florecida y que decide aceptar como esposo al príncipe Prózorski, de 35 años, antiguo conocido de su familia y al cual conoce desde la infancia. Él queda eclipsado por ella en una de sus visitas, cuando se percata del crecimiento de esta niña que se ha convertido en una mujercita, por ella siente lo que no ha sentido por otras, está decidido a hacerla suya y no lo duda. Ella ve a este príncipe —de gran fortuna y formación, con dotes intelectuales importantes y querido por todos— como el hombre que la hará feliz, con el que pasará el resto de su vida, forjando una familia desde la base de un amor puro y único. Pero Anna es muy joven, tiene muy poco camino recorrido; al príncipe, sin embargo, poco le queda ya por recorrer, con un pasado repleto de experiencias de todo tipo... Pronto llega la decepción para la joven Anna, aquello que la vida matrimonial le depara así como las actuaciones y los cambios de actitud de su esposo no son lo que ella esperaba, ni lo que anhelaba. Tendrá que lidiar con situaciones complejas, celos, decepciones y pérdida de ilusión; dejará atrás a su persona, ser madre y someterse a sus quehaceres de esposa serán su día a día. El comportamiento de su marido la desconcierta, lo que recibe de él no se acerca ni de lejos a lo que ella tenía en mente. Sus hijos serán luz, pero también sombras. Una persona que llega a su vida le da algo de brillo a su gris rutina, en esta relación encuentra el amor que debería de haber sido y que nunca será...

«¿Es este el destino de la mujer?», pensaba Anna. «¿Poner el cuerpo a disposición de un niño de pecho y luego del marido? Uno detrás de otro, ¡siempre! Pero ¿dónde está mi vida? ¿Dónde está mi yo? ¿Ese auténtico yo que una vez aspiró a elevarse y a servir a Dios y a sus propios ideales? Rendida, exhausta, sucumbo. No tengo una vida propia, ni terrena ni espiritual».

Tras leer La sonata a Kreutzer de Lev Tolstói, donde el autor se manifiesta muy disconforme con respecto a la vida matrimonial y al significado de la misma, necesitaba leer este título escrito por su esposa como respuesta literaria a lo que su marido escribió, ya que se sabe que en ese texto hacía referencia en gran parte a su vida personal. Tenía muchas ganas de leer esta respuesta, presentía que no me iba a decepcionar, no me equivoqué. Sofia Tolstaia cruza la sala con la cabeza bien alta, alza su voz sin despeinarse, sin callarse nada, revelando su verdad. Una verdad que puede romper esquemas a los fanáticos seguidores de este autor tan querido y venerado; muchos de ellos intentaron acallar y denigrar a Sofia en su momento y me alegro de que, al menos ahora, esto esté publicado (así como sus Diarios, que me gustaría leerlos pronto). Siento que Sofia, cuando se refiere a su esposo, le da igual lo que sea de puertas para fuera, le da igual la valía de sus escritos (en los que por cierto, también fue crucial la participación de ella), nos habla de él como la persona complicada que fue y con la que le tocó convivir y sufrir.

Sofia nos comparte mucho de su experiencia, sus inquietudes, sus sufrimientos y anhelos. Con un argumento bien elaborado, unos personajes bien creados y un ritmo narrativo y cohesión adecuados, crea esta novela para dar una respuesta y mostrar aquello que quiere sacar a la luz, contado todo con maestría, con buenas descripciones, con un tinte melancólico y anhelante, a la vez que resignado, que me ha emocionado. Inmiscuye al lector en la vida de los personajes y lo tiene interesado hasta el final... Con esta especie de ficción autobiográfica, accedemos a la perspectiva de una mujer a la sombra de un marido. En Anna vemos a esa Sofia joven enamorada de su esposo, un compañero demasiado curtido en la vida mientras ella recién la empezaba, y con el que se creó ilusiones y expectativas, esas que la vida en común se encargó de destruir. 

«¡Y yo que lo amé tanto!», pensó Anna con un extraño arrebato de ternura y dejó el diario dentro del cajón del escritorio. Y le vino a la mente la vaga idea de que había estado bien amar a su marido de acuerdo con las exigencias de su propia naturaleza pura y amorosa, y no por lo que él le había dado a cambio.

Creo que he leído este libro en el momento apropiado, el año pasado fue mi explosión con Tolstói: he leído sus grandes obras, las cuales todas me han parecido excelentes, y seguiré leyéndolo y no va a cambiar mi forma de verlas como obras maestras, que me han removido muchísimo y que he disfrutado de principio a fin; pero sí que reajusto la impresión que me había creado del autor. Creo que cuando se lee a Tolstoi sientes conocer su persona. En sus obras descubres sus inquietudes y reflexiones y por tanto también a él; lo hallas a él de tal forma que pareces sentir que te habla directamente, su persona está muy presente: en sus diferentes personajes, en los diálogos, reflexiones, disonancias y temáticas recurrentes tratadas... siempre es Tolstói. Él está tanto, ahí detrás de todo, que llegas a apreciarlo mucho, especialmente por su preocupación por lo humano, por mejorar como persona, por lo moral, por lo justo, por el bien y el mal, etc... Te haces una imagen de él positiva, muy poderosa además. Esa imagen es tan potente que fácilmente lo subes a un pedestal y por ello, considero que está bien leer este título, un poquito de la perspectiva de la mujer con la que convivió, de su compañera de vida, para ver que «todo apunta a que el genio literario no predicaba con el ejemplo» como señalan Ferran Mateo y Marta Rebón en el excelente epílogo de esta edición. 

Y el príncipe se dio cuenta finalmente de que se había ido, de que la había matado no solo con ese pedazo de mármol blanco, sino mucho antes, porque no había sabido conocerla ni apreciarla. Entendió que la había matado el amor que le había ofrecido, que no debería haberla amado de ese modo... Y ahora que su cuerpo no existía, había empezado a entender su alma...

En mi opinión, Sofia merece ser leída y he de decir que como escritora me ha fascinado también, tiene una pluma que no me ha dejado indiferente. Cierro la reseña invitando a la persona que me lee a que se acerque a este título, muestra también de la realidad de las mujeres del momento. Y no me gustaría dejar la impresión de que hay que posicionarse en contra de Tolstói o de toda su obra, para nada, como digo, yo voy a seguir leyendo al autor y seguiré valorando muchísimo el legado literario que nos dejó, sus mensajes y lo que me transmite su lectura. Todo lo que he leído de este autor me ha dejado huella y han sido importantes pasos en mi periplo lector, pero sí que hay que saber qué venerar de él y qué no. 

«Él no necesita nada ni a nadie: ni a los niños ni a mí. De nuestra vida no le interesa nada en absoluto. Solo me necesita como un objeto, para que su amor propio no se vea ofendido».

Comentarios

  1. Tengo pendiente leer este libro desde hace tiempo. A ver si no cae en el olvido de los pendientes. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues cuando lo leas, nos cuentas. jeje. Está interesante, así que dale la oportunidad pronto... A mí me ha dejado huella, y aunque seguiré leyendo a Tolstói, sí que ya lo ves con otros ojos o al menos no lo veneras tanto como en principio. Sirve para ajustar un poco esa visión de él, eso sí, pienso seguir valorando sus obras y lo que transmitía con ellas, como comento, sin duda. Un saludito.

      Eliminar
  2. Ya había oído que Tolstoi era muy diferente en su vida conyugal del genio que se manifiesta en sus obras.
    Me han entrado muchas ganas de leer estas dos obras y ver lo que tiene que decir Sofia Tolstaia.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la verdad es que choca ver lo que predicaba con lo que luego era de puertas para dentro... jeje. Cierto es que también él nos transmite mucho esas disonancias entre lo que era y lo que quería ser, pero igualmente no te esperas tanta diferencia entre una y otra. Está interesante este libro, y sin duda, en él Sofia nos comparte su parte y así podemos acercarnos más a esa realidad que le tocó vivir. Si lo lees, espero que te llene tanto como a mí. Un saludito.

      Eliminar
  3. Hola María, qué título tan interesante. No sabía que la mujer de Tolstoi también escribía. Fíjate que acabo de terminar Anna Karenina y aunque me ha gustado no me ha llegado a convencer del todo. Los momentos en que el autor se dedica a reflexionar sobre la agricultura, los campesinos, la política o los cargos políticos me lastraron la lectura. Pero con este título me has picado. Lo tendré en cuenta.
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo las partes que mencionas de Anna Karénina, que se hacen algo más cansinas de leer. También me pasó a mí, pero confieso que no me obstaculizaron el continuar en ningún momento, simplemente se me hicieron menos interesantes esas partes. En Anna Karénina, en el personaje de Levin, hay mucho de la vida de Tolstói, también anécdotas sobre su relación con su esposa están ahí retratadas. Pero especialmente, antes de leer este de su mujer, te recomendaría La sonata a Kreutzer, para entender mejor la respuesta que ella lanza. No tiene desperdicio alguno... :D Un saludito!!

      Eliminar

Publicar un comentario