DON RODRIGO

Título: 
Don Rodrigo. Crónicas del Valle de las Sombras
Autor: Lord Dunsany 
Traducción: Miguel A. López Lafuente
Idioma original: Inglés
Editorial: Montesinos
Fecha de publicación/edición: 1922/2021
Páginas: 296


Sinopsis:
Dramaturgo de éxito, tras su incursión en el relato breve, que le daría fama —y con el que ejercería una fuerte influencia en escritores contemporáneos y posteriores como Lovecraft, Tolkien, Michael Morcock o Úrsula K. Leguin—, Lord Dunsany publicó una primera novela, Don Rodrigo, ambientada en el medievo español, protagonizada al estilo cervantino por un caballero y su escudero, cuyas peripecias en busca de guerras y castillos son narradas en forma vivaz con una prosa preciosista que sitúa al autor como gran maestro de la literatura fantástica. 
Mezcla de Quijote y Sir Percival, Don Rodrigo afrontará toda clase de vicisitudes: emboscadas, duelos, una extraña visita al enigmático catedrático de magia de la Universidad de Zaragoza, la guerra y el extraño viaje a través del Valle de las Sombras. 

Opinión:  
En estas Crónicas del Valle de las Sombras nos situamos en la España del Siglo de Oro y conocemos a Don Rodrigo, el cual huye de la paz y va en busca de guerras. ¿Y cómo es eso? Todo inicia en el sur de España, el padre de Don Rodrigo —el Señor de los Valles de Argüento Harez— en su lecho de muerte le dice que los valles no van a ser para él sino para su hermano, pero que a él le hace entrega de su espada castellana (la cual cuenta con mucha historia y victorias) y le incentiva en la búsqueda de alguna guerra en la que poder ganar un castillo propio. Don Rodrigo cruza España, desde el sur va hacía el norte, e incluso franquea los Pirineos, para dar con esa guerra que le ayude a obtener aquello que quiere, y en esta misión ambiciosa lo acompañamos. En su camino se topa con Morano, un sirviente de una posada, que se unirá a nuestro caballero y que con su sartén le dará muchas alegrías, y algún que otro disgusto, pero que sin duda le ofrecerá una compañía inestimable. En sus andanzas vivirán diversidad de experiencias, desde viajes por el espacio hasta la entrada en el Valle de las Sombras, un bosque muy especial habitado por los arqueros verdes y gobernado por un Rey que todos temen, al que nuestros protagonistas conocerán de cerca. 

En esta novela hallamos doce crónicas en las que conoceremos las diferentes vivencias de Don Rodrigo en su caminar. Seremos partícipes de cómo él y su escudero se enfrentarán a asesinos, huirán de la Santa Hermandad, conocerán la magia de manos de un mago, se introducirán en bosques extraños... Compartirán comida y techo estrellado en muchas ocasiones tras largos días de caminatas, remarán a contracorriente en ríos, participarán en duelos y también hay hueco para el amor, que aguijonea a nuestro héroe desde un balcón. De todo un poco va a encontrar Don Rodrigo en su cometido y he seguido con interés los diferentes episodios, algunos algo inconexos diría yo, aunque eso no le quita ni un ápice de entretenimiento a la lectura.

He disfrutado con el estilo narrativo de esta novela, con un lenguaje acorde a la época y con un humor muy atrayente, junto a reflexiones y monólogos interesantes. El autor se dirige al lector en multitud de ocasiones, con un trato cercano y agradable, algo que me ha gustado especialmente. La ambientación está muy bien narrada, con buenas descripciones de los detalles que rodean la acción y a los personajes, el autor nos lleva al sitio y te imaginas fácilmente allí con ellos. Los personajes están bien perfilados, yo me quedo con Morano y su sencillez e ignorancia sabia. La fantasía que incluye en algunas de las crónicas me ha sorprendido hallarla, me lo esperaba quizás algo más serio, más centrado en batallas, y ¡qué va!, ha sido un viaje divertido a la vez que sorprendente por no esperármelo tal que así. Me ha parecido muy entretenido de leer, y se hace adictivo, quieres saber cómo va a terminar este viaje donde Don Rodrigo también tendrá que lidiar con la decepción y la soledad.

¿Conseguirá participar en guerras y obtener su ansiado castillo? Hay veces que nuestros castillos soñados no los conseguimos, o no de la manera que esperábamos. Nunca se sabe cómo vamos a llegar a la meta que nos proponemos, quizás no llegamos nunca, o sí pero de manera distinta a la pensada; quizás cogemos un camino que no nos lleva a ningún lado, pero puede que durante la andanza se nos abra un senderito que nos permita conseguir algo parecido o simplemente algo distinto, pero que también valoramos. Sea como sea, el camino es lo importante, lo que hagamos y conozcamos durante nuestro caminar es lo que más peso tiene al final.

Os dejo con algunas de mis citas preferidas:
  • [...] les fue imposible formarse otra teoría que no fuera la que ya sostenían. Hay muchas personas así: pueden formarse una teoría plausible y comprender su lógica; mas apártalos de ella y destrúyela sin piedad ante sus ojos, y no será fácil que puedan fustigar sus exhaustos cerebros con prontitud, para intentar elaborar otra teoría que reemplace a la anterior. 
  • Mas nuestra raza, por lo general, raras veces está satisfecha con el presente, [...] Dos cosas nos son sumamente tolerables, y aun seductoras: el pasado y el futuro.
  • Pero nuestra atención está con los pensamientos del hombre, de los cuales los actos no son sino las sombras: mientras estén activos es erróneo afirmar que todo permanece inmóvil, pues ya proyecten sus sombras, que son las acciones, o ya sean solo una fuerza potencial que no perturba (al menos visiblemente) la materia, los pensamientos son la fuente de las historias que escribimos y de las vidas que vivimos; son ellos quienes dieron a la Historia su materia prima y quienes le ordenaron fundirla en libros.
  • ¡Cuán luminosos aparecían aquellos otros días remotos! ¿No aparecerían acaso más luminosos de lo que realmente fueron? No, lector, pues todo el brillo que refulgía tan tardíamente en su pensamiento procedía de esos mismos días. Era su propia claridad la que ahora brillaba: los días que fueron no se pierden para siempre, tan pronto su crepúsculo se apaga, pues de ellos queda siempre una luz que se hace más y más brillante, igual que un fulgor crepuscular flotando entre picos imponentes, por encima de insondables lenguas de nieve. 
  • Solía sentarse en el balcón al atardecer, pero lo cierto es que soñaba más que miraba, porque todo cuanto la calle tenía que ofrecerle lo conocía sin necesidad de mirar. [...] Conocía todas las cosas de aquella calle igual que una vieja, muy vieja lección aprendida por la fuerza de la rutina; y así, sus pensamientos volaban muy lejos, hacia valles de ensueño, donde descubrían muchas otras fantasías de juventud, y allí bailaban todos juntos en el largo crepúsculo de primavera.

Comentarios

  1. Hola María, pues parece que está inspirado en nuestro Don Quijote, no? no sé si me apetece ponerme con él, pero desde luego no lo descarto.
    Un besazo

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    1. Hola! Sí, tiene una inspiración quijotesca jeje. Pero no sé, me gusta también valorarlo por sí mismo, más allá de esa posible influencia e inspiración. Está muy entretenido de leer eh? a mí me ha gustado mucho, y el estilo del autor me ha convencido mucho también, no lo conocía y ha sido una grata sorpresa. Si lo lees en algún momento, ya contarás qué tal. :D Un abrazo.

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  2. No me atrae este género de andanzas caballerescas. Con El Quijote disfruté mucho, la verdad, pero me dan mucha pereza este tipo de libros, aunque reconozco que las citas con las que terminas la entrada son muy buenas. Creo que es de esas novelas en las que la forma me gustaría más que el contenido.
    Un beso.

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    1. Podría ser, Rosa. Yo la he disfrutado, incluso diría que más de lo que esperaba. jeje Tengo pendiente el Quijote..., en la época escolar leí una adaptación y recuerdo que me divertí bastante; pero nada, eso al fin y al cabo no es leer el Quijote jejejejej Tengo que leerlo bien y ya me he hecho con una buena edición y a ver si este año le pongo remedio. Un abrazo.

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