DIARIO DE KATHERINE MANSFIELD

Título:
 Diario
Autora: Katherine Mansfield
Traducción: Aránzazu Usandizaga Sainz
Idioma original: Inglés
Editorial: Lumen 
Año publicación/edición: 1927/2022
Páginas: 296

Sinopsis oficial:
Cuando el diario de Katherine Mansfield se publicó por primera vez en 1927, Dorothy Parker afirmó en su reseña para The New Yorker: «Lo que leemos es tan íntimo que casi me siento culpable por haber transitado estas páginas. Es un libro magnífico, pero creo que solo los grandes y tristes ojos de Katherine deberían haberlo leído».

En realidad, Katherine nunca tuvo intención de publicar estos textos. Tras su muerte en 1923, su marido y editor, John M. Murry, se dedicó a rescatar todos los escritos que había dejado inéditos desde 1914 hasta tres meses antes de su deceso —fragmentos de ficción, breves notas personales, incluso los papeles donde apuntaba las cuentas domésticas— y elaboró con ellos este magnífico testimonio, que revela sus emociones y pensamientos más personales, su manera de trabajar y su amor por la vida. Lleno de agudezas, cargado de ternura y de sentido del humor, este diario es un documento excepcional para conocer en profundidad a una de las autoras más destacadas del siglo XX.

Opinión: 
Hace poco terminé de leer una selección de las «Cartas» de Katherine Mansfield, editada por Tres Hermanas, que disfruté de principio a fin (aquí la reseña); quedando obsesionada, y sin remedio, con esta autora a la que tenía ganas de leer pero de la que aún no había leído nada. Esta correspondencia me dejó tan interesada en ella, no solo en su obra sino también en su persona, que me lancé de forma inmediata a leer su «Diario», publicado por su marido, John M. Murry, en 1927 —años después de la muerte de Katherine—. En este Diario recopila una serie de entradas de los diarios, textos y anotaciones de la escritora. Incluye Prólogo de Virginia Woolf titulado: «Una inteligencia terriblemente sensible», y una Introducción del propio John, en el que habla de la vida y obra de su mujer. ¡Con cuántas ganas leo todo lo relacionado con Katherine Mansfield! Así que ya podrás imaginarte lo mucho que me ha gustado este libro.

[...] a medida que se acumulan los fragmentos, nos vemos dándoles orden, o más probablemente, recibiendo de Katherine Mansfield una dirección. ¿Desde qué perspectiva contempla la vida, ahí sentada, con su terrible sensibilidad, registrando una tras otra impresiones tan diversas? Es una escritora; una escritora nata. Todo lo que siente, oye y ve no es fragmentario ni desplazado; pertenece en conjunto a su escritura.
Extracto del Prólogo de Virginia Wolf

El Diario está dividido en años, desde 1910 a 1922, puede resultar algo caótico en su contenido, pero no he intentado buscarle a todo sentido, simplemente me he dejado llevar por las ideas que registra Katherine, ideas saltarinas en ocasiones; por lo que dice y transmite en cada nueva anotación. Está lleno de vivencias, pero también de pensamientos, fragmentos de ideas —que parece no querer que se le olviden—, anotaciones para sus relatos... También accedemos a reflexiones existencialistas e introspectivas, se cuestiona su valía y deja constancia de su continua preocupación por perder el tiempo, frustrada por no trabajar al ritmo que desea o que sería deseable. Algo a lo que ella llama "falta de voluntad", una voluntad que le cuesta dominar; algo así como tener todo dentro, en su cabeza, pero costándole ese arranque, ese inicio de la acción de escribir para sacarlo fuera. Esto último, se asocia en gran medida con lo que la enfermedad le acarrea en su día a día, tan presente en su vida, afectándole con gran impacto a su identidad como escritora. 

Su preocupación por la verdad, tanto en su narrativa como en su propia vida, se convirtió en una pasión devoradora en sus últimos años. Mansfield se apartó de la literatura moderna: solo le parecía «verdad» una parte muy pequeña de ella. «Los escritores no son humildes», solía decir; no estaban al servicio de las grandes causas a las que se debe la literatura.
Extracto de la Introducción de John Middleton Murry

Se aprecia su sufrimiento, pero igualmente es todo un disfrute leerla. A pesar de la compasión que puedes sentir hacia ella en según que momentos, especialmente en esos finales donde busca desesperadamente cómo seguir adelante, se hace muy interesante "conversar" con sus pensamientos e ideas sobre cuestiones muy variadas. Aparecen mencionados muchos de sus títulos, tanto relatos inconclusos como los publicados y más famosos de la autora. Tiene su aquel "estar presente" en esos momentos en los que cuenta que está escribiéndolos: lo que estaba viviendo en esos instantes, los agobios por tener que entregar y no tenerlos terminados, lo descontenta que se siente con algunos de los relatos y la satisfacción con la que finaliza otros… También anota sus ideas sobre otros autores y sus obras, estando Shakespeare y Dostoievski muy presentes. Pero, sobre todo, lo que más se deja ver es esa ansia por ser buena escritora, por trabajar en su obra y llevar la verdad a sus escritos. Sientes su frustración cuando no lo consigue o no puede dar lo suficiente, siempre en lucha con esa voluntad que se le resiste así como con sus estados físicos que le añaden obstáculos insalvables en multitud de momentos.

Por salud entiendo poder llevar una vida plena, adulta, viviendo, respirando vida, en contacto estrecho con lo que amo: la tierra y sus maravillas, el mar, el sol. Todo aquello a lo que nos referimos al hablar del mundo externo. Deseo penetrar en él, vivir en él, aprender de él, perder todo lo superficial y adquirido y convertirme en un ser humano consciente y directo. Deseo, al comprenderme a mí misma, comprender a los demás. [...]

Me quedo con muchas de sus ideas y motivaciones dentro de mí. Dejo tanto sus cartas como su diario muy subrayados, anotados y marcados. Diría que en las cartas pude acceder con un mayor orden a sus ideas, opiniones e inquietudes; la experiencia lectora de su diario es diferente, pero, aunque puede resultar más laberíntico, también resuena su mundo y pensamientos. Lo que más destaco de estas lecturas es que me han servido para conocer bastante de cerca la persona de esta escritora: su visión del mundo, sus preocupaciones, sus anhelos, sus luces y sus sombras; su querer vivir y sacar lo bello y luminoso del mundo que la rodeaba, aun sufriendo con lo oscuro y el dolor; la enfermedad y la falta de aliento que la perseguía cual pesadilla y que le impedía esa normalidad para hacer lo que pensaba que había venido a cumplir: ser escritora y escribir sobre la verdad. Siento que, tras haber rozado su persona, en toda su ficción podré ver mucho más de lo que vería sin haber leído estos escritos, habrá mucho que pueda conectar con su interior y su forma de ver el mundo.

Lo único que realmente pido es tiempo para poder escribirlo todo, tiempo para escribir mis libros. No me importa morir después. Vivo para escribir. Ahí está el maravilloso mundo —¡Dios mío, qué hermoso es el mundo exterior!—, y yo me baño en él y eso me refresca. Pero siento como si tuviera un DEBER; como si alguien me hubiera enviado una tarea que estoy destinada a terminar. Permíteme que la termine, permíteme que la termine sin prisa; tratar cada cosa con toda la justicia que pueda...

En resumen, un Diario estupendo para profundizar o conocer la personalidad de esta autora. Lectura que, junto con sus Cartas, permite un interesante acercamiento a ese mundo interno y particular de Katherine desde donde nace su creación. Ya he empezado a leer su obra, he comenzado por sus «Cuentos y prosas breves», una selección de sus relatos y prosas breves, algunos inconclusos, expuestos de forma cronológica y editado por Páginas de Espuma; y lo compaginaré con la edición de sus «Cuentos completos» publicado por Alba Editorial, donde se incluyen todos sus cuentos publicados, estoy deseando leer aquí los más conocidos y representativos de su obra (y que tanto se mencionan en sus escritos personales). Me queda mucha Mansfield por delante... 

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