CUENTOS VICTORIANOS DE NAVIDAD
Título: Cuentos victorianos de Navidad
Autor: VV. AA.
Traducción: Miguel Ángel Pérez Pérez
Idioma original: Inglés
Editorial: Alianza Editorial
Año edición: 2025
Páginas: 400
Autor: VV. AA.
Traducción: Miguel Ángel Pérez Pérez
Idioma original: Inglés
Editorial: Alianza Editorial
Año edición: 2025
Páginas: 400
Sinopsis oficial:
El extenso periodo victoriano fue, por diversas y variadas circunstancias, quien dio carta de naturaleza al «espíritu navideño» y consolidó buena parte de la imagen y el carácter que asociamos a estas festividades hoy en día. Fue, asimismo, la edad de oro del cuento de Navidad, del que dejaron muestras los más destacados autores de la época, siendo los de miedo y los de misterio los que gozaron de más aceptación. En esta recopilación antológica no falta, como es natural, Charles Dickens, y junto a los suyos se recogen también magníficos relatos de Anthony Trollope, Charlotte Riddell, Arthur Conan Doyle (uno de ellos protagonizado por Sherlock Holmes), Juliana Ewing y Wilkie Collins.
Opinión:
Los victorianos gustaban de leer todo tipo de textos en tan «señaladas fechas» [...]. Sus lecturas navideñas favoritas iban de las que trataban directamente de esa festividad y de su espíritu, tanto para el público adulto como para el infantil, pasando por textos religiosos, poemas, canciones y pantomimas, hasta, sobre todo, cuentos de misterio y miedo que gozaban de especial aceptación en esos días festivos. [...] La literatura navideña de la época victoriana es, en resumidas cuentas, tan variada como entretenida, así como un buen reflejo de al menos parte de la sociedad para la que fue escrita.Extraído de la presentación de la edición escrita por Miguel Ángel Pérez Pérez
Cuando se acerca la época navideña me gusta tener a mano historias que estén relacionadas con esta festividad o ambientadas en ella. Historias con marcada atmósfera invernal y navideña, independientemente del género o tipología de trama y personajes que traten, pero que tengan presentes el espíritu navideño de alguna u otra forma. Este libro, que recopila una serie de Cuentos victorianos de Navidad (sabido es el gusto de los victorianos por leer cuentos en familia en esta época), me pareció idóneo para elegir algunos de los que incluye y disfrutarlos durante los días navideños. El pasado año me sumergí en otro que se llamaba Cuentos victorianos de fantasmas para Navidad (puedes pinchar aquí para ir a la reseña que hice) que me gustó mucho, incluyendo ese toque fantasmagórico y siniestro que también era muy del gusto de los victorianos en sus historias navideñas. Ahora, centrándome en el libro del que vengo a hablar hoy, reúne nueve cuentos seleccionados y traducidos por Miguel Ángel Pérez Pérez, que son:
- La historia de los duendes que robaron un sacristán (1836), de Charles Dickens.
- Los siete viajeros pobres (1854), de Charles Dickens.
- Navidad en Thompson Hall (1876), de Anthony Trollope.
- La rama de muérdago (1861), de Anthony Trollope.
- Un extraño juego navideño (1868), de Charlotte Riddel.
- Una nochebuena trepidante o Mi conferencia sobre la dinamita (1883), de Arthur Conan Doyle.
- La aventura del carbúnculo azul (1892), de Arthur Conan Doyle.
- Dragones: un cuento de Nochebuena (1870), de Juliana Ewing.
- La máscara robada o El misterio de la caja de caudales (1864), Wilkie Collins.
De todos ellos he leído cuatro, sobre los que hablaré un poco a continuación. El resto los he dejado sin leer para que me acompañen en las próximas navidades.
La historia de los duendes que robaron un sacristán (1836), de Charles Dickens.
Cuento en el que se nos presenta a Gabriel Grubb, sacristán y sepulturero en el cementerio de un pueblecito. Gabriel es un hombre malhumorado y amargado, con un desprecio absoluto por la alegría ajena y especialmente por la gente que disfruta de la Navidad. En Nochebuena, mientras cava una tumba, recibirá la visita de unos duendes que le mostrarán una serie de visiones para darle una lección moral que le permita ver la vida con nueva perspectiva.
Una vez leído, y si has leído previamente Canción de Navidad del autor, harás tuyas las palabras de Miguel Ángel Pérez con respecto a este relato: «una especie de borrador de lo que unos años después sería Canción de Navidad».
Navidad en Thompson Hall (1876), de Anthony Trollope.
Aquí conocemos a un matrimonio que va desde París a Inglaterra para celebrar el día de Navidad en familia. En el camino, pasan una noche de hotel en la que el marido se siente enfermo y la esposa, con tal de mejorar su situación, decide ir a por algo que permita mejorar sus síntomas produciendo un enredo bastante cómico y surrealista con otro cliente del hotel. El malentendido los perseguirá hasta su llegada a Thompson Hall, donde tanto este matrimonio como el cliente "ofendido" se llevarán una sorpresa.
Cuento muy entretenido. Me mantuvo expectante y me eché unas risas con semejante enredo que se forma. Se deja ver lo ridículo de las convenciones sociales, así como las presiones por cumplir con lo estipulado familiar/socialmente —siendo la Navidad un momento en el que salen a relucir estas presiones con mayor fuerza—. Resulta curioso comprobar cómo el intento de mantener las apariencias puede salir más caro que actuar con naturalidad: por el miedo al que dirán o para salir indemne de una simple equivocación, nuestra protagonista encadena una serie de conductas terminan convirtiendo el malentendido en algo monumental.
La rama de muérdago (1861), de Anthony Trollope.
Cuento en el que tenemos a una joven, Elizabeth Garrow, con unas ideas peculiares sobre el matrimonio y cuyo mayor defecto, podría decirse, era venerar el martirio y asumir de forma inconsciente que la infelicidad secreta era lo más apropiado para una joven: «tener una fuente de infelicidad oculta para el mundo y sobrellevarla sin que se dejara notar en absoluto en su alegría exterior». Godfrey Holmes, su enamorado, intenta mostrarle que «la vida debiera ser todo lo animada que podamos hacerla». Veremos cómo celebran y pasan unos días de Navidad en Thwaite Hall (el hogar de Elizabeth). Esta protagonista tendrá que tomar una decisión de la que dependerá su futuro y que se sellará bajo la rama de muérdago.
Este cuento me ha gustado especialmente. Me parece interesante cómo refleja el autor las normas sociales, criticándolas sutilmente y con humor, mostrando las diferentes miradas sobre el amor que mantienen Elizabeth y Godfrey. Esa rigidez de ella muy marcada también por las ideas aprendidas y lo estipulado socialmente está bien expuesta, así como la limitación que le provoca. Destacable también ese simbolismo de la rama de muérdago como elemento de cierre al drama.
Dragones: un cuento de Nochebuena (1870), de Juliana Ewing.
Cuento que empieza de forma curiosa: «Érase una vez cierta familia llamada Skratdj (que suena a ruso o polaco, pero lo cierto es que vivían en Inglaterra), que se distinguían por la siguiente peculiaridad: aunque casi nunca discutían en serio, jamás se ponían de acuerdo en nada». Tenemos a unos padres discutiendo y llevándose la contraria constantemente, cayendo esta sombra de comportamiento sobre sus hijos que ya van mostrando también sus formas, y a un "caballero irascible" que entra en escena. El día de Nochebuena con el juego de los dragones —«juego popular entre los siglos XVI Y XIX, que consistía en, con las luces apagadas, poner en un fuente coñac en el que flotaban pasas. Se encendía el alcohol y los participantes intentaban sacar las pasas de entre las llamas azules, con el consiguiente peligro de quemarse»— permite al hijo mayor de la familia, Henry, vivir una experiencia donde dragones y fuego azul le enseñarán una lección importante: no iba a seguir por la senda de sus padres, se acabó el replicar y los rebatimientos.
Un cuento simpático, aunque algo raruno en el contenido. Las conductas y diálogos del caballero irascible me dejaban algo desconcertada —casi más odioso que los padres a los que va dirigida la critica—. Pero un cuento contado con cierto humor, que te crea expectación y que deja una enseñanza tanto para niños como para adultos. No ha estado mal.
En definitiva, siempre es un placer para mí leer cuentecitos o novelas con algún toque navideño en estas fechas señaladas. Y hay que reconocer que los victorianos supieron exprimir este ‘género’ y se convirtieron en auténticos expertos en historias para disfrutar en Navidad. No quiero terminar sin mencionar lo bonita que me parece esta nueva edición de Alianza Editorial.
De esta historia se puede extraer al menos una moraleja a falta de otra mejor: y es que, si uno se pone de mal humor y se dedica a beber a solas en Navidad, puede que decida no volverse ni un ápice mejor persona, por mucho que los espíritus sean tan buenos, o incluso tan libres de sospecha, como los que Gabriel Grub vio en la caverna de los duendes.



Hola guapísima, pues tengo estos cuentos en otra edición, pero yo me los leí todos del tirón las navidades de 2019. También me reí mucho con el de Trollope y el de Dragones... espero que disfrutes de los otros este fin de año.
ResponderEliminarUn besazo