LA CASA DE LAS ORQUÍDEAS

Título:
 La casa de las orquídeas
Autor: Phillis Shand Allfrey
Traducción: Lourdes López Romero 
Idioma original: Inglés
Editorial: Cátedra
Año publicación/edición: 2025
Páginas: 336


Sinopsis oficial:
A lo largo de su vida, Phyllis Shand Allfrey (1908-1986) se dedicó con notable pasión a la literatura, el feminismo y el activismo político. Como escritora, recibió un importante reconocimiento por su poesía y sus relatos, pero muy especialmente por su primera novela, que esta edición ofrece traducida al castellano por primera vez. "La casa de las orquídeas" (1954) representa un clásico temprano de la literatura del Caribe. A lo largo de sus páginas, fuertemente marcadas por la vida de la propia Allfrey, asistimos a un hermoso retrato de la sociedad y la naturaleza en Dominica, una lejana y pequeña isla de las Antillas Menores que, no obstante, constituye un microcosmos del colonialismo europeo y un paradigma del Caribe como mar de encuentros y fusiones. Imbuida de nostalgia, la novela nos presenta a tres hermanas de una familia empobrecida por la decadencia de la plantocracia que regresan a Dominica tras haber hecho sus vidas en el exterior. Allí se reencuentran con Lally, su antigua niñera, que las guiará en la intrahistoria de sus propias raíces y las invitará a resituarse con respecto a sus orígenes y sus distintas formas de vivir.

Opinión: 

Lo cierto es que jamás he olvidado nada de lo que les ocurrió a la señora y a mis niñas. Es posible que haya apartado ciertos sucesos de mis pensamientos, pero vuelven a aflorar ahora que soy vieja y estoy ociosa. Para mí no es imposible ni desesperado ir en busca de os días perdidos. Mis días no eran míos y vivía mi vida a través de otras personas. 

En La casa de las orquídeas nos habla Lally, la niñera de una familia británica establecida en Dominica durante el colonialismo europeo. Nos cuenta cómo las niñas a las que crío hace años van a regresar a la isla y cómo ella, a pesar de sus achaques y dolencias, volverá a estar ahí para atenderlas, a ellas y a sus hijos. Poco a poco nos va revelando la situación de la familia en el pasado: cómo entró a trabajar para el Señor, cómo eran los distintos miembros, lo que han vivido y el significado que cada uno tiene en su vida. Con la llegada de "sus niñas" —Stella, Joan y Natali, tres personalidades bien distintas— conoceremos también de cerca a estas mujeres de familia blanca acomodada que se criaron en esta isla junto a Lally y que, tras haber hecho vida en América y Europa, regresan ahora al lugar de su infancia, que muestra una realidad muy distinta. Todos los recuerdos se vuelcan en ellas, así como sus ansías por mejorar lo que encuentran deteriorado (cada cual a su manera). 

Hoy sigo siendo una parte tan importante de esas personas a las que quiero que nadie puede distinguir si es la señorita Stella la que vive de nuevo los días a través de mí o la señorita Joan adulta, sentada junto a un fuego inglés con su hijo en brazos, la que me grita a través del espacio: «Lally, Lally, ¿te acuerdas?».

Todo esto se cuenta desde el ambiente de la Dominica de la época, muy bien descrito. Primero nos desplazamos al pasado colonial y a partes de su historia: un momento de dominio blanco y de esclavos explotados, cuando Lally criaba a estas niñas y servía a sus padres. Después nos situamos en su presente, con ella ya envejecida y estas niñas —ya mujeres— regresando a la isla, una isla que encuentran cambiada y que deja a la vista la decadencia de las grandes familias colonizadoras, la caída de la esclavitud y su emancipación, los movimientos obreros y de defensa de los trabajadores. Junto a esta Lally mayor, y con un tumor que la va alejando de lo terrenal, iremos viendo el empobrecimiento de esta familia, conoceremos a estas hermanas tan dispares y lo que cada una lleva a cuestas, y pasaremos por la caída de una época colonial que debía dejar paso a nuevos aires de cambio. 

¡Me ha gustado mucho esta novela! Entré de lleno en ella tras la lectura del primer capítulo. Diría que es lo que más destaco de la experiencia lectora: la facilidad de sumergirme rápidamente en esa Dominica a la que nos lleva la autora, en la vida de los personajes y en la realidad que retrata; una realidad que ella conocía bien, pues se crio en la isla  —era descendiente de criollos ingleses y franceses con raíces en la zona, y nieta del colono inglés, el doctor Henry Nicholls—. Con su narradora principal, Lally, alza una voz interesante que nos acerca no solo a estas familias británicas, sino también a las personas que trabajaban para ellas y a lo que se vivía en la isla de manera muy realista. Además, combina esta narradora en primera persona con otro en tercera para los pasajes en los que la niñera no está en escena, permitiéndonos llegar así a aquello que también nos interesa conocer sin el filtro de Lally. Este juego de narradores me ha parecido muy acertado.

Si bien es natural que Allfrey sintiera añoranza de  la isla de su infancia y sus gentes, como escritora y como activista lanza su mirada hacia el pasado para ofrecernos un retrato humano y complejo de una sociedad en transición que necesita rediseñar su futuro. La autora libera sus orquídeas del invernadero y las devuelve a la lucha de la vida y de la historia. 
Extraído de la Introducción de Lourdes López Ropero

La definición de los personajes me ha gustado mucho, no solo la de la niñera, sino también la de estas tres hermanas que ocupan el protagonismo en las distintas partes en que se divide la novela. Te haces una idea de la esencia de cada una perfectamente, así como de la visión que tiene Lally de ellas y de sus distintos roles en la familia. Por supuesto, hay más personajes con peso, y tampoco pasan desapercibidos.
 Confieso que, aunque el cierre no me ha dejado insatisfecha, sí me quedó la impresión de que la novela podría haberse desarrollado un poco más —aunque quizá aquí se aplique aquello de que «lo bueno, si es breve, dos veces bueno»—. Simplemente, me quedé con ganas de un poquito más, pero el final me pareció perfecto igualmente.

En fin, una novela muy bonita, que nos lleva con mucha solvencia a la Dominica de principios del siglo XX y al empobrecimiento de una familia colonial, con personajes de diversa índole y posición a los que resulta muy interesante descubrir. Lo más destacable es, sin duda, lo bien que refleja ese mundo decadente del colonialismo británico en las Antillas, donde el poder de los blancos y la explotación quedaban atrás para dar comienzo a una nueva forma de vida. Una novela estupenda que recomiendo, ¡sin duda!


*Y de lo que no te quedas con ganas al leer esta edición —la primera que nos trae esta obra en español— es de datos y contexto histórico. Está llena de anotaciones a lo largo del texto, además de una completísima Introducción que potencia aún más la inmersión en la época del Caribe colonial y su historia, con abundante información sobre la autora y su familia. Estupenda. Ya se sabe que la Editorial Cátedra no falla nunca en esto último.







Comentarios