TRENES RIGOROSAMENTE VIGILADOS
Título: Trenes rigurosamente vigilados
Autor: Bohumil Hrabal
Traducción: Monika Zgustova
Idioma original: Checo
Editorial: Galaxia Gutenberg
Año publicación/edición: 1965/2026
Páginas: 152
Autor: Bohumil Hrabal
Traducción: Monika Zgustova
Idioma original: Checo
Editorial: Galaxia Gutenberg
Año publicación/edición: 1965/2026
Páginas: 152
Sinopsis oficial:
Trenes rigurosamente vigilados es una de las novelas más leídas y aclamadas de Bohumil Hrabal, con muchas ediciones en todo el mundo y llevada al cine por Jirí Menzel en una película inolvidable que ganó el Óscar en 1967 al mejor film de habla no inglesa. La presentamos ahora en una nueva traducción de Monika Zgustova, traductora de prácticamente toda la obra de Hrabal al español.
Ubicada en la estación de un pequeño pueblo checo fronterizo con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, la novela narra un día de la vida de su protagonista, Miloš, un joven aprendiz de ferroviario que despierta a la vida mientras observa los escarceos amorosos del hedonista jefe de circulación y la atractiva telegrafista, y la realidad de la guerra encarnada en el paso incesante de los trenes militares alemanes camino del frente y la actividad de la resistencia antinazi. Hasta que Miloš decide pasar a la acción y participar en el sabotaje de un tren enemigo cargado de munición.
Opinión:
En esta pequeña novela, Hrabal nos desplaza a un pueblecito checo durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, un lugar aparentemente apartado del frente pero atravesado por él. Nos narra un día en la vida de un joven ferroviario, Miloš Hrma, y lo hace alternando la rutina de la estación en la que trabaja —conocemos al jefe de circulación, al jefe de estación, a la telegrafista y los rituales del trabajo— con breves saltos hacia su pasado, marcado por un intento de suicidio frustrado que sigue pesando en él, por sus inseguridades, sus deseos y esa mezcla de ingenuidad y sensatez que lo vuelve tan atrayente para el lector. El joven Miloš observa, analiza lo que le rodea, se cuestiona, busca respuestas. Mientras tanto, por la estación pasan trenes militares alemanes sin descanso, y otros que arrastran vagones llenos de heridos y de aquellos que llevan a cuestas lo peor de la guerra. La ocupación se palpa, y también la resistencia antinazi, que late en silencio pero con firmeza. En ese clima de tensión e impotencia, Miloš se ve empujado a tomar una decisión que lo saca de la pasividad y lo lleva a cometer un acto tanto heroico como trágico.
Así que de madrugada saldré de casa, aún será de noche, mi madre me mirará salir a la calle, estará plantada detrás del visillo, inmóvil, igual que más allá de todas las ventanas que pasaré en bici habrá gente observándome, me mirarán como mi madre, con un dedo puesto sobre el visillo ligero, mientras que yo iré en bici hacia el río, una vez en el sendero respiraré con alivio, como siempre, y es que no me gusta ir a trabajar en tren, en cambio en la orilla del río respiro tranquilo, allí no hay ventanas, no hay trampas, no hay agujas clavadas en la nuca.
En el epílogo que incluye esta edición, Monika Zgustova dice: «En vez de toda la humanidad, Hrabal se interesa por el individuo, el hombre corriente, a quien considera un héroe: el hecho de poder y saber soportar su vida común, repetitiva, monótona, sólo esto, según Hrabal, es ya heroico: es un heroísmo despojado de grandes gestos y de grandilocuencia. Es a esta clase de heroísmo al que Hrabal dedicó su obra». Y creo que realmente resume a la perfección lo que queda tras leer la obra. Cómo un héroe puede ser aquel al que precisamente no se le condecora, aquel que no cuenta con medallas ni reconocimientos sociales, aquel al que no se le aplaude ni recuerda nadie. Estoy de acuerdo con esta idea: pienso que, en general, son las personas corrientes las que suelen marcar la diferencia, aquellas que no buscan otra cosa que actuar porque hay que hacer algo. Y suelen ser quienes no están en los despachos de lujo, ni invitados a galas ni a cenas de alto postín. En esta novela el autor deja esto patente con su protagonista y también con quienes lo rodean, otorgando el rol "heroico" precisamente a aquellos de los que menos se esperaría.
Mañana ya estaré de pie al lado de las dos vías de mi pequeña estación, donde todos los trenes que recorren el trayecto de oeste a este llevarán, de acuerdo con el horario, números impares, mientras que los que irán de este a oeste estarán señalizados con números pares. Después de tres meses de ausencia volveré a dirigir el tráfico ferroviario, [...] Así que mañana de madrugada me pondré el uniforme: los pantalones negros y la camisa azul, el abrigo del uniforme con botones de bronce que mi madre suele limpiar con sidol, y al final me abrocharé el maravilloso cuello que tanto en el abrigo como en la capa lleva el mismo distintivo, por el cual todos los ferroviarios saben cuál es mi categoría en el servicio.
Me ha gustado mucho la escritura de Hrabal, creo que tiene un estilo realmente bueno. La novela tiene un toque erótico algo travieso y un humor muy particular, esto hace que la lectura sea divertida y amena, aunque su fondo sea triste y oscuro. Ese humor actúa como contrapunto para mostrar lo que realmente se cuece debajo: la tragedia de la guerra, las vidas truncadas y destruidas, los espacios ocupados y la grandilocuencia absurda y simplista de quienes no hacen nada pero se creen importantes. Me ha parecido una forma muy original de llevarnos a lo doloroso y al sinsentido de la guerra.
Pero el trébol no había traído suerte ni al soldado ni a mí; seguro que él era una persona como yo o como el jefe de circulación Hubička, no tenía condecoraciones ni rangos, [...] aunque si nos hubiéramos encontrado en época de paz, seguramente nos habríamos caído bien y habríamos disfrutado hablando juntos.
Algo que se aprecia de inmediato es que el autor conocía bien el mundo que expone en la novela. En 1939, cuando las tropas alemanas ocuparon regiones checas, Hrabal tuvo que dejar la universidad donde estudiaba leyes —algo que no lo apenó demasiado— y empezó a trabajar como ferroviario. Mucho de lo narrado en esta historia está inspirado en sus propias experiencias y en los compañeros y superiores que tuvo (hay anécdotas bastante hilarantes y alguna que, según cuenta Zgustova en el epílogo, tiene ecos reales).
Mi primer encuentro con Habral y no será el último. Recomiendo mucho esta pequeña novela cuyo final se hace muy sentido y se queda grabado, dudo que lo olvide.



Comentarios
Publicar un comentario