EL FANTASMA DE JOHN JAGO

Título:
El fantasma de John Jago 
Autor: Wilkie Collins
Traducción: Miguel Ángel Herranz
Idioma original: Inglés
Editorial: Belvedere
Año publicación/edición: 1874/2025
Páginas: 103


Sinopsis oficial:
El fantasma de John Jago es una novela corta basada en hechos reales, concretamente en el caso de los hermanos Jesse y Stephen Boorn, acusados de la desaparición de su cuñado Russell Crown en Vermont. Los sucesos de esta historia real guardan gran parecido con los de la novela. Philip Lefrank, abogado londinense, viaja a los Estados Unidos por prescripción facultativa y se instala en Morwick Farm, la granja de Isaac Meadowcraft, un pariente de su madre. Allí descubre que las relaciones familiares distan mucho de ser tan armoniosas como el apacible entorno de la granja sugiere. Será testigo de la misteriosa desaparición de John Jago, capataz de la granja, y las sospechas recaerán sobre los hermanos Ambrose y Silas Meadowcraft. Con la ayuda de la prima de ambos, Naomi Colebrook, tratará de descubrir qué ha sucedido con John Jago.

Wilkie Collins nos ofrece una historia de misterio ambientada en un entorno rural. A lo largo de la narración, el autor nos va presentando gradualmente a los personajes, cada uno de ellos con un secreto bajo el cual se mueve en esta trama, aportando un toque de intriga. El autor indaga en la naturaleza humana a través de los celos y la envidia. Cada personaje lucha contra sus propios fantasmas y se mueve por distintos motivos, lo que contribuye a que todos ellos parezcan sospechosos de la desaparición de John Jago. 

Opinión: 
Wilkie Collins siempre consigue que lo lea atenta desde la primera palabra. Y lo logra tanto con sus tochos de mil páginas como con esta novela breve, de poco más de cien en esta edición. Ese enganche inmediato es, para mí, lo más característico de su escritura.

Había escogido el viaje a América en lugar de a cualquier otro viaje por mar con un objetivo en mente. Un pariente de mi madre había emigrado a los Estados Unidos muchos años atrás y allí había prosperado como granjero. Me había invitado a que le visitara si alguna vez cruzaba el Atlántico. El largo periodo de inactividad, bajo el nombre de descanso, a la que la decisión del doctor me había condenado, difícilmente podría estar más placenteramente ocupado, como pensaba, que haciendo una visita a mi pariente y, de ese modo, visitar lo que pudiese de América. Tras una breve estancia en Nueva York, salí en tren hacia la casa de mi anfitrión, el señor Isaac Meadowcraft, de Morwick Farm.

La voz narradora de esta novelita es Philip Lefrank, un abogado londinense que, tras recomendarle su médico un periodo de descanso, decide viajar a América y se instala en Morwick Farm, granja propiedad de los Meadowcroft, parientes de su madre. Allí encuentra una granja encantadora, rodeada de naturaleza y con una casa que lo acoge amablemente; sin embargo, la tensión entre quienes la habitan se percibe desde el principio. En la granja conviven Isaac Meadowcraft y sus hijos, Ambrose y Silas; su hija, la señorita Meadowcraft; el capataz, John Jago; y Naomi Colebrook, una encantadora joven americana prometida de Ambrose. Lefrank presencia encuentros, discusiones y roces que le permiten intuir cómo funcionan las relaciones y dinámicas entre ellos. Pero será la desaparición de John Jago la que ponga en jaque a la familia, convirtiendo a los hijos de Isaac en los principales sospechosos.

—Philip Lefrank, le presento a mi capataz, el señor Jago —dijo el anciano, presentandonos formalmente—. John Jago, le presento a mi joven pariente político, el señor Lefrank. ¡Está delicado de salud! Ha cruzado el océano para descansar y cambiar de aires. El señor Jago es americano, Philip. Espero que no tenga ningún prejuicio contra los americanos. Confraternice con el señor Jago. Siéntense juntos. 

Envidia, celos, ambición. Relaciones atravesadas por tensiones internas y también por amor —el amor no puede perderse de vista porque es el motor de los acontecimientos más decisivos—. Una desaparición repentina que deja a los sospechosos a un paso de ser ejecutados... El misterio y la intriga, así como algún que otro giro, están servidos. También se percibe la contraposición entre las formas inglesas y americanas, un choque cultural que el autor expone a veces con más sutileza que otras.

Salí a disfrutar de la atmósfera y encontré el camino que conducía a un banco bajo un olmo. La gran calma de la naturaleza nunca se había visto tan indeciblemente solemne y hermosa como ahora, después de lo que había visto y oído en el interior de la casa. Entendí, o creí entender, la triste desesperación de la raza humana que llevó a los hombres a los monasterios en épocas remotas. El lado misántropo de mi naturaleza [...], empezaba a dominarme rápidamente... 

Collins se inspira en un caso real ocurrido a principios del siglo XIX en Estados Unidos. En sus propias palabras: «La idea inicial de esta breve historia le vino dada al autor gracias a la historia escrita de un juicio que tuvo lugar a principios del presente siglo en Estados Unidos. [...]. No estaría de más añadir, en beneficio de los lectores escépticos, que todos los “improbables sucesos” de la historia son hechos reales, extraídos del relato impreso. Todo lo que parece verdad es, en nueve de cada diez casos, invención del autor».

Tal fue el resultado de mi viaje a través del océano buscando paz y tranquilidad; y de esta manera, ¡el tiempo y el destino respondían a mis primeros precipitados presentimientos de la aburrida vida que iba a tener en Morwick Farm! 

Una lectura entretenida que se lee con interés de una sentada. Si ya has leído a Wilkie Collins, en esta novelita lo encontrarás. Si no lo has leído y quieres probar, quizás sea una buena opción, de cortita extensión, para acercarte a su estilo en un pequeño sorbo. No es una obra tan elaborada como sus grandes novelas, ni por asomo, pero sí contiene elementos esenciales de su escritura y puede ser una excelente puerta de entrada a su ingenio literario.

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