EL OFICIO DE NARRAR
Título: El oficio de narrar
Autora: Edith Wharton
Traducción: Valentina Lynagh
Idioma original: Inglés
Editorial: Altamarea
Año publicación/edición: 1925/2025
Páginas: 152
Autora: Edith Wharton
Traducción: Valentina Lynagh
Idioma original: Inglés
Editorial: Altamarea
Año publicación/edición: 1925/2025
Páginas: 152
Presentación oficial:
En la cima de su carrera como narradora, con una quincena de libros publicados y alcanzada la gloria literaria con La edad de la inocencia, Edith Wharton hizo un alto en el camino y decidió sintetizar las leyes del arte de escribir en prosa y sus peligros. Al lector acostumbrado hoy a enfrentarse a novelas llamadas «modernas» le sorprenderá que a Wharton le preocuparan hace un siglo asuntos con los que autores, críticos y editores no han dejado de pelearse desde entonces. Sus reflexiones dan vueltas a lo que, según ella, eran las características que hacían de la prosa un arte: la verosimilitud, la elección de un tema al alcance de las capacidades del autor… pero también la obligación del trabajo continuo y la exigencia de estar siempre alerta para controlar «los bandazos a los que lleva la inspiración». Aun cien años después de su publicación original, las reflexiones de Wharton contenidas en este libro –convertido ya en un clásico de la crítica y la reflexión literaria– no han perdido un solo ápice de actualidad, ni de fuerza, ni de precisión en cuanto brújula para lectores y, sobre todo, escritores o aspirantes a serlo.
Opinión:
No tema el lector encontrarse aquí con viejas disquisiciones decimonónicas sobre lánguidas y arribistas sin escrúpulos, héroes y heroínas, escritores reconcentrados en el ataque de su primera novela. Encontrará disquisiciones viejas, pero no anticuadas, porque lo que estudia Wharton son los trazos fundamentales de un género literario que da vueltas a los mismos trazos desde que a un autor le dio por escribir en prosa la relación de un personaje (o simulacro de persona, como dijo Kundera) con el mundo y con su evolución vital, o destino, si se prefiere.
Extraído de la Presentación de Valentina Lynagh
Este libro incluye cinco ensayos que Edith Wharton publicó por entregas entre diciembre de 1924 y octubre de 1925, publicándolos finalmente todos juntos en 1925 en un libro titulado: «The Writting of Fiction». En estos textos la autora habla del arte de escribir ficción desarrollando puntos importantes a tener en cuenta para cualquier escritor; textos que al leer hoy, un siglo después de cuando fueron escritos, se sienten muy actuales por tratar aspectos que siguen resultando de interés, y de debate incluso.
El nuevo cauce narrativo alimenta en los jóvenes escritores la convicción de que el arte no requiere tiempo ni es trabajoso, y hasta los ciega ante el hecho de que notoriedad y mediocridad pueden ser a menudo términos intercambiables.
En estos textos la autora analiza consideraciones generales sobre la narrativa, se detiene en el arte de escribir cuentos y en la construcción de la novela. A lo largo del recorrido menciona multitud de autores y obras, plasmando con ellos ejemplos de las ideas que desarrolla. Hace la distinción pertinente entre el cuento y la novela —qué pesa más en uno y en otro, qué cambia en su elaboración, qué conviene tener presente al decidir si escribir un relato o una novela—. Habla de la novela clasificándola en novela de situación, de personajes (psicológica) y costumbrista, tratando sus rasgos distintivos. Se detiene en la importancia de la elección del tema, en cómo abordarlo y qué tener en cuenta, y en cómo este se relaciona con el estilo y la forma elegidos, así como con la extensión de la obra. Reflexiona acerca del punto de vista narrativo y la representación del paso del tiempo; sobre el papel del incidente iluminador o esclarecedor; habla del peso de los inicios y los finales; explora cómo empezar a contar —y también la importancia de saber acabar— y la precisión descriptiva; pasa por la idea de originalidad y las dificultades, los miedos y peligros a los que pueden enfrentarse los escritores; aníma a la necesaria observancia de los propios recursos y limitaciones para saber cómo abordar el desarrollo del propio arte, y tanto más. Cerrando con un último ensayo donde se centra en Marcel Proust y su obra. Mucho hay condensado en este compendio de textos.
De una forma u otra debe haber una repuesta racional a la pregunta inconsciente pero insistente que se hace el lector para sus adentros: «¿Por qué me cuentas esta historia? ¿Qué juicio acerca de la vida real debo extraer?».
Un buen tema, entonces, debe contener algo que ilumine nuestra experiencia moral. Si es incapaz de esta expansión, de esta radiación vital, se queda, por muy espectacular que puede parecer en apariencia, en mero acontecimiento irrelevante, en fragmento insignificante de un hecho sin sentido sacado de contexto. [...] una imaginación limitada reduce un gran tema al nivel de su limitación, pero una visión creativa de grandes miras, a la que ningún fragmento de la experiencia humana le parece completamente vacío, busca por instinto los temas en los que algún momento de nuestra condición se destaca dramática y singularmente, temas que, en sí mismos, son una especie de resumen o bosquejo de los acontecimientos dispersos e inconclusos de la vida.
Se aprecia la maestría y el talento de Wharton; el dominio de lo que habla se hace patente. Todo lo tratado resultará de interés para los escritores de hoy, y también para los que no lo somos pero disfrutamos zambulléndonos en el mundo literario. Como lectora, todo lo que aquí se expone me ha parecido interesante, denso por momentos —se requiere una lectura calmada para sopesar lo que la autora desarrolla en estos ensayos—, pero igualmente ameno y disfrutable. Lo tengo lleno de párrafos subrayados, de anotaciones y de marcadores; sé que regresaré a estos textos. El aprendizaje que ofrece no es poco. Además, siendo admiradora de sus novelas y relatos, y considerándola una de mis escritoras predilectas, me ha encantado leerla en este formato ensayístico.
La verdadera originalidad no consiste en una variante formal, sino en ofrecer una nueva visión. La nueva visión, la visión personal, se consigue únicamente tras acercarse al objeto representado desde un punto de vista que le permita al escritor hacerlo suyo; [...] Para saber algo no solo se debe saber algo de otras muchas cosas, sino que también, como señaló hace tiempo Matthew Arnold, saber mucho más de lo que el argumento presenta a simple vista, no quedarnos en la superficie ni tener de él un conocimiento parcial. Podríamos adoptar la sentencia de Mr. Kipling —«¿Qué sabrán de Inglaterra l os que solo Inglaterra conocen?»— como lema del artista creativo.
Un libro que, aunque requiere una lectura con cierta atención, aporta un gran aprendizaje y que recomiendo, sobre todo, a escritores y también a lectores a los que la elaboración literaria les despierte interés. Y, por qué no, también a los lectores de Edith Wharton: quienes disfrutan de su ficción también pueden encontrar en estos textos la voz de la autora, su inteligencia y toda la valía y conocimientos que atesoraba.



Comentarios
Publicar un comentario